Huri, la princesa eternamente joven

 
Algunos se han atrevido a visitarlo y muchos lo han comprobado: el cerro Santa Ana es un cerro sin fondo y sobre él se teje una fascinante leyenda.
Se dice que en sus cuevas reposan esqueletos y osamentas, otros cuentan sobre las huacas y los tesoros que allí hay escondidos.
Uno de esos  tesoros, que ya es parte de nuestro patrimonio oral, es la historia de Huri, una hermosa muchacha a quien querían obligar a casarse con un cacique a quien ella no amaba. Como se negara a hacerlo un poderoso brujo la castigó encerrando su cuerpo y su espíritu en el cerro sin fondo. La única manera de liberarse es encontrando el verdadero amor.
Los valientes que se han atrevido a buscarla comprueban su enorme belleza, pero no sobreviven para contarlo. Bueno, solo unos cuantos que afirman que se les aparece bañándose en el lago cristalino, que está rodeado de flores y que en un embriagador aroma los guía hacia ella… un perfume que encanta pero no tanto como las riquezas que la rodean: oro, joyas, metales preciosos. El poder del dinero hipnotiza más que la belleza de Huri, quien eternamente joven, allí encerrada, espera a que alguno la escoja a ella en lugar de a sus riquezas.
Hasta ahora ninguno la ha escogido, a todos la mirada se les nubla y pierde en el tesoro y entonces ella, triste, se desvanece dejando abandonado al caballero que cuando reacciona se encuentra perdido. Dicen que solo encuentra la salida si deja la carga que pretende llevarse.
Muchas cosas de Samborondón han sido construidas con la tierra y piedras extraídas de este cerro, pero el cerro sigue allí: intacto, hermoso e imponente,esperando a más valientes caballeros que se arriesguen a visitar sus alturas y salvar a Huri, que sigue en este lugar, eternamente joven esperando a su amor.